Casitas para niños

 

Casitas para niños: ¡experiencias que cuajan de por vida!

 ¿Quién de nosotros no jugó en su infancia a construir una casita? La llamáramos casita, cabaña, cueva, escondrijo o lo que fuera, las casitas para niños que todos nos habíamos construido eran, para nosotros, pequeños refugios-paraísos donde nos sentíamos seguros y cómodos.

Al construir estas casitas para niños, habíamos utilizado todo tipo de materiales: sillas y sillones del salón de casa; cojines del sofá; sábanas y mantas, cuerdas, pinzas de tender la ropa y cualquier punto de apoyo para sostener el techo, ya fuera una lámpara o un montón de libros que pesara lo suficiente.

Las generaciones se suceden, pero existen unas necesidades básicas que no cambian: niñas y niños por igual disfrutan de estos espacios que se construyen ellos mismos porque les proporcionan un espacio de seguridad.

El volumen interior de las casitas para niños suele ir de acorde al tamaño del niño o niña, pero, a menudo, es incluso inferior. Cuando un niño o niña construye una casita en la que tiene que agacharse para entrar y luego en su interior le sobra poco espacio, quizás lo hace así porque se siente cómodo en él, porque le da esa sensación de seguridad y le facilita mirar hacia su propio interior, ver cómo se siente, cavilar sobre sus cosas, etc.

Por otro lado, habrá casitas para niños construidas con mayor volumen ya sea porque el niño o niña habrá querido explorar retos de construcción más complejos o porque simplemente necesitaba más espacio para que en su interior cupiera él, ella… ¡o unos cuántos!

Otro aspecto de la seguridad que proporciona el interior de estas casitas para niños es que la mayoría de materiales utilizados sean blandos, suaves, que se asemejen en tacto al de su cama que, por otro lado, les transporta a la cuna donde estuvieron de bebés.

Y, ¿qué se hace en el interior de las casitas para niños? ¿Jugar?, claro que sí, y casi siempre como juego simbólico, organizando un espacio propio en el que no debe faltar de nada, donde pueden improvisarse ventanas, estanterías, almohadas y, el rien ne va plus: ¡una lucecita! Ya sea en forma de linterna o de una lámpara que se ha sustraído del salón.

Pero uno de los aspectos más importantes en cuánto a la actividad que se desarrolla en el interior de las casitas para niños es el de poder hablar de sus intimidades. A un nivel menos sofisticado (porque no hay la construcción de la casita para niños) durante la sobremesa de los adultos después de una comida familiar: ¿qué hacen muy a menudo los hijos pequeños, sobrinos o nietos? Dejar de escuchar la “aburrida” conversación de los adultos e ir a gatas por debajo de la mesa. Es ahí donde, de repente, tienen un techo que les protege, un espacio más reducido que también les da seguridad y donde empiezan a hablar entre ellos, cuando no a pellizcar piernas o a desatar zapatos.

En las casitas para niños construidas por ellos mismos, eso se da con aún mayor intensidad. Ahí, sí que realmente se sienten en su propio espacio y ello facilita que surjan conversaciones que no se daban en el entorno exterior, aún estando solos y sin la cercanía de los adultos. El tipo de conversaciones o confesiones que se dan en el entorno de las casitas para niños suelen producirse, naturalmente, con aquel hermano o hermana, primo o prima, amigo a amiga, con el que se tiene más afinidad por edad, intereses comunes, etc. Es decir que, además del entorno físico creado por las casitas para niños, cuenta, y mucho, la relación personal entre ellos.

De todo lo descrito, se deduce que la actividad de construir casitas para niños llevada a cabo por ellos mismos (y no bajo la organización, dirección y supervisión de un adulto) facilita en gran medida un flujo de comunicación abierta entre ellos que les proporciona, primero sentirse seguros y, luego, confianza en si mismos para ir un paso más allá y hablar de lo que sea o afrontar retos de construcción mayores y más complejos.

 

En la actualidad, existen materiales y juguetes de madera como Trígonos que proporcionan las herramientas necesarias para que niños y niñas construyan sus casitas y mucho más. Con un diseño simple pero muy versátil, el material Trígonos (que consiste en listones de madera junto con sus conectores, también de madera, y en piezas de tela de distintos colores, cuadradas y rectangulares), lo pone muy fácil para que los pequeños construyan sus casitas para niños haciendo volar su imaginación.

 

Resulta buenísimo que cualquier niño o niña con ganas de construir su casita, refugio o rincón, tenga la oportunidad de llevar a cabo su sueño y descubra en estos espacios aquello que el gran mundo que le tiene impresionado, no le permite desarrollar. Luego, poco a poco, saldrá de las casitas para niños e irá conquistando espacios más grandes con mayor confianza en sí mismo y afrontará retos más ambiciosos.